Un espacio de vinculación local y transnacional para la integración de los hijos ausentes con su comunidad de origen.

Las cosas que contaban de ánimas en pena… 


Las ánimas en pena o fantasmas son una constante en el pueblo, debido a que se dice que más de alguna casa de cualquier barrio presenta manifestaciones de otro mundo.


Los niños de ex  Hacienda La Calavera


La ex hacienda La Calavera es conocida por su antigüedad y grandeza, y como se dice: “Hacienda en que no se asuste no es hacienda.”  Pues bien, en este lugar se cuenta que muy seguido se aparecen por las noches varios niños jugando en pasillos y patios o simplemente se quedan mirando a las personas que se encuentran ahí. Se cree que algunos murieron ahogados y otros por muerte natural pero más espantoso es que según la cultura popular, es que los niños representan demonios. 


Las lloronas


La llorona es una leyenda que se extiende a lo largo de todo México pero en Arenal también nos visita y cuentan que se han escuchado sus gritos y llantos de dolor a lo largo del río y las vías del tren a la medianoche, son más de una docena de personas que aseguran haberla visto o escuchado. Así que si andas por esos lugares ten mucho cuidado.


El charro negro o el jinete de negro 


Esta historia es muy famosa en el pueblo de Arenal debido a que en las calladas madrugadas se escucha a lo largo del Antiguo Camino Real (calles Juárez y Obregón) un caballo a todo galope a punto de desbocarse, causando que muchos curiosos se asomen a la calle y encontrando a caballo y jinete de negro; lo sorprendente del caso es que nunca se le logra ver la cara al jinete y se alcanza a sentir la sensación de un aire muy helado que pone la piel chinita.

Las cosas que se contaban de brujería… 


Bolas de fuego A lo largo de mucho tiempo del siglo pasado nuestros abuelos platicaban con mucho asombro que en ciertas noches en dirección hacia la ladera se podían apreciar bolas de fuego que atravesaban el firmamento en dirección de Santiaguito hacia Arenal. Se dice que esas bolas de fuego eran brujas que realizaban encantamientos a personas. Las bolas de fuego con el paso del tiempo fueron desapareciendo. 


Humanos en forma de animales


El zopilote de La Parreña En una ocasión en la ex hacienda de La Parreña fue capturado un zopilote muy enorme que rondaba por el lugar y se encontraba herido de un ala y, como era de noche decidieron encerrarlo en una de las bodegas donde se guardaba el vino mezcal para posteriormente liberarlo en el día. A la mañana siguiente cual fue la sorpresa que se encontraron a un hombre desnudo y herido de un brazo, lo cuál les dijo que si revelaban su identidad cosas extrañas les pasarían. 


Animales de la noche que visitaban enfermos

En cierta ocasión se encontraba encamado en su casa un distinguido señor que enfermó sin alguna causa aparente y cuyos dolores agudizaban sólo dos días a la semana, a tal grado que era imposible no escuchar sus gritos de dolor. Lo único raro de su enfermedad es que emanaba olores de pudredumbe y por las noches en que aumentaba su dolor se escuchaban aullidos de coyote y a veces un coyote grande se le aparecía. No fue si no hasta que agotaron todos los recursos médicos cuando decidieron visitar a alguien que sabía de esas cosas de la magia cuando se dieron cuenta que el rico señor estaba “enechizado” por causa de la envidia de algunas personas y que el coyote era un brujo que lo visitaba para aumentar su conjuro.

El Cortejo Fúnebre 


El Cortejo Fúnebre es una procesión de muertos o ánimas en pena que por la noche (a partir de las doce) recorren errantes los caminos Arenal y Amatitán, ya sea en silencio o rezando el rosario; antiguamente se creía que su misión era visitar todas aquellas casas en las que en breve habría una defunción y en la actualidad sólo se comenta que el cortejo pasa por el antiguo Camino Real y termina en el panteón de Amatitán. Anteriormente el municipio de Arenal era una delegación de Amatitán, razón por la cual las personas que fallecían en aquél pueblo eran traídas a sepultar a Amatitán entrando por el antiguo camino real, conocido como barrio de “la coronilla,” este cortejo entraba por ese lugar y cruzaba el pueblo hasta llegar al panteón municipal.  Se cuenta que muchas personas de estos pueblos en ocasiones  han tenido la necesidad de madrugar por distintos motivos y  han tenido la experiencia sobrenatural de acompañar un cortejo fúnebre al apiadarse de este suceso, solo que en algún momento notan que hay algo sobrenatural y ven que son ánimas en pena  o al llegar a la puerta del panteón todas las personas pueden entrar y ellos no pueden hacerlo, puesto que la puerta se encuentra cerrada y todo el cortejo  que acompañaba  era de puros acompañantes también juzgados  por Dios. En otros casos a veces el cortejo llegó a ser visto por algunos borrachitos despistados. El cortejo fúnebre es muy famoso en Arenal y Amatitán, en especial por los habitantes de mayor edad, a quiénes se les contaba este relato desde niños y debido a la impresión que les causaba en las noches que solían contar cuentos de terror, quedó aún más marcado en el imaginario popular; son pocas las personas que viven y que aseguran haberlo visto. Esta leyenda es de carácter colonial y está muy arraigada en estas dos poblaciones. La leyenda del Cortejo Fúnebre tiene orígenes españoles y es conocida en la madre patria como La Santa Compaña. Fuente: Entrevistas a personas mayores de El Arenal y Amatitán